Prestando la misma atención | Capítulo 4: una sombra, una ficción,

Una luz naranja atraviesa mis parpados cerrados y una franja de calor en el rostro me despierta, abro los ojos, recuerdo el sueño tan vivido que tuve hace un momento, en donde al parecer yo tomaba el lugar de mi hermanito y ahora era el bebé de la casa, sonrío un poco por lo gracioso que parece y por lo feliz que me sentí teniendo de nuevo la atención de mis padres, aunque era demasiada atención y lo de los cambios de pañales fue demasiado real e incómodo.

Entonces caigo en cuenta que durante el sueño hice del baño un par de veces, y todos sabemos que si vas al baño en un sueño lo más probable es que te hayas echo encima, y lo mío no fue precisamente solo pis. Rápidamente me toco en la entrepierna para ver si me he meado encima como en el sueño, pero afortunadamente todo está bien, el pantalón se siente seco, reviso la cobija alrededor mío y tampoco hay señales de humedad y tampoco de olor a popó, aunque si me llega un olor a talco y crema para rozaduras, pero bueno, desde que llegó Luca a nuestra vida, la casa siempre huele a esto.

Levanto la cobija para revisar mejor, pues no veo casi nada con la luz apagada y las cortinas echadas, la poca luz que hay es una franja anaranjada que se cuela por el borde de la cortina, me quito la cobija de encima y sin procesar bien de lo adormilado que estoy me veo con el overol puesto y me percato que el chupón está en mi boca.

Me paro de un salto y veo todo más claro, mis ojos se empiezan a acostumbrar a la penumbra y veo los barrotes de la cuna, el móvil con los muñecos suspendidos en el aire y siento el grueso acolchado entre mis piernas que me dificulta moverme el todo.

Mamá entra por la puerta y abre las cortinas, la luz me ciega por un momento y me cubro los ojos, mami me da un abrazo apachurrándome contra su cuerpo y me llena de besos, baja las barandas de la cuna y me baja, no sin antes aprovechar para olfatear mis nalgas ´para asegurarse de que no me hice popó mientras dormía.

Me lleva al baño y me comienza a peinar, me muevo inquieto, pero ella me sostiene firme, no saco el chupete de mi boca y hasta lo oprimo con más fuerza, creo que esto me calma más de lo que me gustaría aceptar. Por fin termina el peinado y ahora va mi rostro, con toallitas húmedas empieza a limpiarme la cara, con suavidad, pero con firmeza, siento la frescura de la toallita pasando por mi rostro. Escucho que papi le dice que me cambie el pañal antes de irnos, pero mami está demasiado ocupada maquillándose, le dice que estoy seco, que ya me revisó, pero yo sé que no es cierto, que solo me olisqueo y la verdad mi pañal si se siente un poco más abultado y pesado de lo que estaba antes de dormir la siesta.

Mami termina de arreglarse y me toma con una mano y agarra una pequeña maleta con la otra, es la pañalera de Luca, la puedo identificar perfectamente, pues, aunque no tiene ese estampado típico de diseños infantiles y colores pastel y más bien parece un bolso de piel color azul marino común y corriente, es una pañalera, con sus compartimientos para biberones, pañales, toallitas y todo.

Bajamos al auto, mami, papi y yo y al abrir la puerta de pasajeros, veo que hay una silla para niños igual que la de Luca, perfectamente asegurada en los asientos, aunque esta es un poco más grande, sin poder procesarlo siento que soy levantado de la cintura y aterrizo sobre el asiento, Mami pasa los cinturones por mi pecho y con algo de trabajo los asegura en el broche que queda entre mis piernas, al que accede con un poco de dificultad pues mi abultado pañal le estorba, por algo papi le dijo que me cambiara, me acomoda el chupete en la boca porque lo tiró al pasar uno de los cintos por mi cara y me da un beso en la frente.

Veo pasar la calle del otro lado de la ventana, todo es exactamente igual que en el mundo real, las casas, los autos, los negocios, puedo identificarlos todos, incluso casas de algunos amigos y hasta el parque en el que a veces voy con Marco a verlo patinar, todo luce como debería lucir, nada ha cambiado, ¿Por qué un sueño se siente tan real? Los detalles son tan exactos, el tiempo pasa lineal y no logro despertar, incluso puede ser un meta sueño, un sueño dentro de otro, pues en este sueño soñé dormirme, tal vez estoy soñando sobre un sueño, Marco nunca ha habado de esto, pero me vi una película donde hablaban de eso, sueños dentro de sueños, en donde entraban y salían a voluntad, seguro que él tendrá respuestas, pero aún no puedo comunicarme, y en el remoto caso de que me lo encontrara, por más que intento articular palabras, no salen de mi boca más que ruidos incomprensibles y balbuceos, y si puedo descargar mesenger o alguna red social, la realidad es que ni siquiera me acuerdo de mis contraseñas, pues hace mucho que no las tengo que poner y si quisiera recuperarla seria con un mensaje a mi teléfono y en esta realidad o sueño no se en dónde está el aparato, o si quiera si existe.

Estamos llegando al restaurante, se ve elegante pero no tanto como para tener vallet parking como en las películas, papi estaciona y bajamos del auto, ya estoy bastante fastidiado de estar ahí amarrado en el asiento por lo que siento un gran alivio al bajar, sin embargo, caigo en cuenta de que la gente me va a ver así, un chico de dieciocho años vestido exactamente como un bebé, con un chupete en la boca y un pañal meado debajo del overol.

Camino por el pasillo para entrar al restaurante, es la hora de la comida, así que hay bastante gente, pero nadie me voltea a ver, no llamo la atención, es extraño, ¿en este sueño para todos es normal que los chicos de universidad vayan de la mano de su mami y no sepan ir al baño solos?

Uno que otro rostro, de mujeres generalmente, sonríen al verme, pero una sonrisa tierna, no de burla, el resto de personas pasa de mi completamente.

Nos acomodan en una mesa y sin pedirlo un mesero lleva una sillita alta de madera en la que entro apenas, acomoda la charola enfrente de mí y llegan en ese momento los amigos de papi, se saludan entre ellos y a mí también, como si fuera de lo más normal lo que está sucediendo, pienso que en este sueño tal vez todos los chicos menores de edad son tratados como bebés, pero basta con echar una mirada al resto de mesas en donde hay chicos y chicas de todas las edades vistiéndose y comportándose acorde lo que se espera.

Me sirven un plato de espagueti con nuguets, aunque prefiero un filete new york como el que le sirvieron a papi, mi plato esta delicioso, lo tengo que comer con las manos pues no puedo sostener bien el tenedor que me dieron, está demasiado resbaloso siento que mi mano derecha se comporta como si fuera la izquierda, mamá me limpia con el babero del que ni me di cuenta en el momento que me lo pusieron y sigue con su animada platica.

Papi y mami ríen y charlan, puedo entender todo lo que dicen, pero no participar de la conversación, “¿Porque no salimos esta noche a bailar?, te digo que es un lugar excelente, como a los que solíamos frecuentar hace años”, “pero no está lleno de jóvenes pesados”, “Para nada, hay puro viejo de nuestra edad”, “Que emoción, deja le hablo a la niñera para ver si está disponible para cuidar al bebé”.

Mami se puso a mandar mensajes mientras seguían conversando, me planeaban dejar solo, con una desconocida, ya era suficiente vergüenza que mami y papi me vieran desnudo como para que alguien más me limpiara la popó de las pompis. Y como si lo hubiera invocado, la necesidad de pujar me invade, me levanto un poco del asiento y comienzo a liberarme sin siquiera pensarlo.

No digo nada, pues en realidad no soy capaz de decir nada más que balbuceos, no quiero interrumpir a mami y papi que se ven demasiado contentos con sus amigos, además que tampoco quiero que dos extraños se enteren de lo que acababa de pasar.

La popó me está empezando a incomodar, siento picazón en mis pompis y entre mis piernas, me muevo de un lado a otro incomodo, no quiero llorar, pero estoy a punto de hacerlo no sé porque, mami se acerca y levanta la charola, toma el bolso azul y me lleva al baño de mujeres sin interrumpir su conversación.

Entramos como si nada, hay varias mujeres en el baño, pero no dicen ni pio por ver a un varón adolescente entrar, algo prohibidísimo en mi mundo real, pero aquí es de lo más normal, mami me sube al cambiador en donde apenas y entro y comienza a hacer el cambio de pañal, ayudándose de los broches que están en el interior de mi overol para no tener que quitármelo todo.

Las mujeres me miran y yo estoy rojo como tomate, mami nota mi incomodidad y me mete el chupete en la boca, lo que inmediatamente me relaja, creo que me ayuda a asimilar que es solo un sueño y que nada es real, y que cuando despierte todo regresara a la normalidad.

Mami me baja del cambiador después de un cambio de pañal bastante rápido, se nota que tiene practica con este asunto, mientras salimos veo algunas chicas más o menos de mi edad dirigirme miradas de ternura, incluso escucho a algunas hablar entre ellas refiriéndose a mi como un lindo niño. Sigo avergonzado pero cada vez menos, aceptando este sueño y dispuesto a disfrutar tanta atención y dulzura de mis padres mientras dure.

Al regresar a la mesa mis padres siguen en su chachara, yo me aburro y papi me da la tablet, intento nuevamente instalar algo para poder comunicarme con marco, pero no tengo internet y no alcanzo a ver los letreros con la contraseña del wifi que suelen tener los restaurantes en la mesa o por las paredes.

Por milagro de la vida, logro conectarme a una red abierta, el internet es lento, pero si carga, cambio de táctica, si no puedo descargar aplicaciones por el control parental, intentare entrar desde el navegador web. No tengo acceso a mis cuentas porque no recuerdo mis contraseñas y el método de restablecimiento de estas es con mi teléfono, que obviamente ya no tengo, se me ocurre entonces que puedo mandarle un email a Marco, sí, suena muy arcaico, pero es lo que hay.

Me hago una cuenta de correo nueva, porque obvio no recordaba la contraseña del mío, por fortuna lo que aún está en mi mente es la dirección de correo de Marco: soytupapichulo2000, ridículo el amigo, pero bueno, es lo que hay.

Ahora el verdadero problema, ¿Qué rayos le voy a escribir?

A lo que estoy entendiendo en este momento la situación está así: Para mi percepción soy un adulto de dieciocho años, mi cuerpo mis pensamientos y todo, pero para el mundo exterior soy un niño de no mas de tres años de edad, no solo para las personas, incluso para el espejo de la casa en donde me vi reflejado en la como un niño en los brazos de mami. Entonces, si le mandara un mensaje a Marco, no sé si sabría quién soy yo, porque si aquí soy un bebé, Marco no me conocería.

La conversación de mis padres está terminando, pues se están levantando todos de la mesa y el mesero se retira despidiéndose de ellos. Apago rápidamente la tablet para que no me descubran mis padres, y también para pensar muy bien sobre el mensaje que le mandaré a Marco.


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