Llegamos a la cocina en donde está mi padre preparando el desayuno, mi madre me sienta en la sillita alta de Luca, que ahora es ligeramente más baja y más ancha, quepo perfectamente, ajusta la charola enfrente y va a preparar mi desayuno. Sirve uno de esos frascos de comida repugnante en un plato, y lo mete en el microondas y después lo revuelve con una pequeña cuchara plástica con forma de rana. Me coloca un babero alrededor del cuello y me saca el chupón que es rápidamente remplazado por una cucharada de esa pastosa y olorosa papilla.

-Aaaaammm – Dice madre mientras saca la cuchara vacía de mi boca -Rico pollito ¿Verdad mi amor?
El sabor no era para nada desagradable, tengo hambre así que me como de buena gana cada cucharada, la comida se me escapa un poco de la boca y aterriza en mi charola o en mi babero, pero eso no me importa mucho, pues la comida esta buenísima. Se termina toda la comida de mi plato y papá pone dos platos con el desayuno sobre la mesa, yo sigo con hambre así que estiro los brazos para pedir de la comida que acababa de servir, intento decirles que quiero más comida, pero solo salen sonidos y balbuceos de mi boca.
-Ahora mami y papi van a comer cielo, pero ten tu biberón y acábate tu lechita -Dice mi padre entregándome una botella transparente con un enorme dinosaurio impreso a todo lo ancho.
La leche en polvo que le dan a mi hermanito es bastante repugnante, huele como a polvo para preparar pure de papá, nunca lo he probado pero seguro que sabe igual o peor de lo que huele, siempre me dio la impresión de que sabría a yeso con agua.
Me mete la tetina en la boca y por acto reflejo succiono de ella como lo hacía con el chupete, el líquido esta tibio y su sabor es agradable, no se parece a nada que hubiera probado antes, pero me gusta, tomo la botella con ambas manos y empiezo a tomarme la leche mientras veo a mis padres comer y sonreírme desde la mesa. Me siento muy bien, desde hace tiempo que mis padres no me prestaban tanta atención y cariño.
Me termino el biberón antes que ellos su desayuno, pero sigo succionando la tetina pues me da calma al igual que el chupón.
-¿Tienes más hambre mi amor? me pregunta mamá mientras papá recoge los platos y los llevaba al fregadero.
Yo intento responderle que sí pero solo salen balbuceos que eran interferidos con la tetina que sigue dentro de mi boca. Aparentemente puedo entender todo lo que me dicen, pero soy incapaz de hablar con ellos.
Mamá quita la charola de la sillita alta y me quita el bibi de la boca, me limpia la saliva y restos de leche que tengo en la cara usando el mismo babero y me lleva al sillón.
Se sienta y me coloca en sus piernas, con mi cabeza viendo hacia arriba, se desabotona la camisa y puedo ver su sostén, ya se dé que trata esta pantomima, hace lo mismo cuando va a amamantar a mi hermanito, estoy muy confundido, no quiero verle los senos a mi madre, siempre que la encontraba alimentando a Luca yo desviaba la mirada o me iba a otro lado, a ella esto le daba risa, pero a mi mucha vergüenza.
Se desabrocha el sostén por enfrente y un rico aroma inunda mis fosas nasales, no podría describir el olor, pero es un aroma que me transporta a un momento de amor y seguridad, de comodidad y confianza, sin esperarlo me acerca a su pezón y yo lo capturo con mis labios, empiezo a chupar suavemente y un tibio liquido empieza a entrar a mi boca, por mi lengua y después a mi garganta, es dulce y agradable, yo chupo y mi mamá me hace cariños en la cabeza y la espalda.
Me pierdo varios minutos en esta experiencia, que contándolo así podría ser edipicamente repugnante, pero para mi no lo es, me siento seguro, amado y protegido como nunca antes lo había sentido.
Termino de comer y mamá limpia lo derramado con mi babero, se vuelve a cubrir el pecho y me coloca sobre la alfombra, dentro del corralito de Luca. Enciende la tele y están pasando Pocoyo, me quedo ahí entretenido mientras mis padres hacen sus cosas.
Termina Pocoyo y empiezan los anuncios, me doy cuenta que no tengo mi chupete en la boca y se lo pido a mamá como puedo, al parecer me entiende bien pues llega con él y me lo mete a la boca, después cambia el canal y están dando Bluey, me vuelvo a quedar otro rato viendo la televisión. Hace mucho que no me ponía a ver un programa o película de corrido, siempre estaba interrumpiendo cada cinco minutos para echar un vistazo a mi teléfono, viendo alguna notificación o deslizando sin conciencia por TikTok, ahora mi atención esta tan absorta en la tele, que ni siquiera me doy cuenta que tengo muchas ganas de orinar.
Me levanto rápidamente para ir corriendo al baño, ya me ha pasado antes, me quedo tanto tiempo jugando en la computadora y me aguanto mucho la pipí, ya que en los juegos en línea no se le puede poner pausa y no sería justo dejar a mi equipo abandonado aunque sea por unos minutos y cuando ya me estoy orinando corro hacia el baño, pero ahora al levantarme empiezo a sentir un líquido tibio que sale por mi pene y se acumula entre mis piernas, la sensación cálida se disipa rápidamente cuando el líquido es absorbido por el relleno de mi pañal, ni siquiera intento retenerlo pues la sensación es de alivio, me asomo a la parte delantera del pañal y veo que, pese a que sigo arrojando un torrente de orina, no hay ni una pizca de líquido fuera, de repente las ganas de hacer popó que me vienen siempre en las mañanas después de desayunar se hacen latentes y sin avisar la urgencia se presenta como si me hubiera estado aguantando durante todo el día, y sin poder sostenerlo, me pongo en cuclillas, me agarro del sillón para no perder el equilibrio y empiezo a pujar.
-Alguien está haciendo popó ¿Verdad? -Escucho a mi madre decir mientras sostiene su teléfono enfrente de su rostro apuntándome con la cámara. Siento vergüenza e intento ocultarme, pero estoy a media faena y solo volteo mi rostro y me lo tapo con las manos mientras siento como mi pañal se va llenando y mi abdomen aliviando.
En los sueños hay una regla de oro, nunca vayas al baño, pues es una trampa, cuando sueñas que estas en el baño orinando en realidad te estas orinando en la cama mientras duermes, eso lo he escuchado un montón de veces y recuerdo que me pasó cuando tenía como cinco años, fue demasiado vergonzoso. Estaba de visita en la casa de mi abuela, mis padres me dejaron ahí una noche, no recuerdo realmente porque, o tal vez nunca me lo dijeron, la cosa es que me quedé a dormir, había una habitación libre en esa casa con una cama y todo, creo que era de un tío, el último que había dejado la casa de mis abuelos.
Mi abuela me llevo a dormir a la cama un poco tarde y yo caí profundamente dormido, tuve un sueño en el que estaba en mi habitación jugando y me levantaba al baño a hacer pis, todo bien hasta que a media orinada me despierto y veo que me estaba orinando en la realidad, intente detener el chorrito, pero ya era demasiado tarde, una gran mancha oscura se estaba expandiendo por las cobijas.
Inútilmente fui al baño, según yo terminar de orinar, pero evidentemente ya había terminado en mi pijama y cobijas, no supe que hacer, más que quitarme la pijama y ponerme la ropa que había usado el día anterior y acostarme en una esquina seca de la cama para seguir durmiendo.
Si en este sueño estoy teniendo la vivida sensación de estar haciendo pipí y popó, posiblemente me lo he hecho en la vida real, es algo super vergonzoso que no estoy dispuesto a que mis padres descubran, pese que me la esté pasando muy bien aquí.
Marco me había contado que, en sus sueños vividos, en donde según él puede controlar lo que pasa, cuando se está poniendo muy raro o turbio el sueño, puede despertar a voluntad, su técnica es apretar muy fuerte los ojos y después abrirlos rápidamente, a veces tiene que hacerlo dos o tres veces, otra técnica es tallarse los ojos muy fuerte y lo mismo, abrirlos rápido.
Intento despertar, primero cierro los ojos con fuerza y los abro rápidamente, pero aquí sigo, con un pañal colgando entre mis piernas y un suave olor a caca impregnándome poco a poco, me tallo los ojos y los abro lo más rápido que puedo, pero nada, aquí sigo, mamá sigue tomándome video con su teléfono y yo no puedo hacer otra cosa que sentarme en el suelo y ponerme a llorar.
-Papá, creo que alguien te necesita – Dijo mamá sin dejar de sostener su teléfono al frente.
Papá está viendo toda la escena, me levanta por las axilas y me lleva en sus brazos al cambiador, si mamá puede cargarme, papá lo tiene mucho más fácil, es un hombre de más de uno noventa fornido y atlético, había jugado futbol americano en la universidad, y aunque no se dedica ya a los deportes, sigue manteniéndose en forma, no sé porque no herede eso de él.
Me deja boca arriba sobre el cambiador y comienza a hacer divertidos sonidos con sus labios sobre mi barriga, lo que hace que mis sollozos se transformen en risas, pero lo interrumpe en cuanto el olor de mi pañal empieza a subir, hasta a mí me molesta.
-Uy, mi hombrecito necesita un cambio de calzón urgente.
Toma el bote de toallitas húmedas y lo coloca al lado de mí, desprende las cintas de mi pañal y me levanta las piernas, con delicadeza frota las toallitas contra mi piel mientras las pone dentro de mi pañal sucio, termina de retirarlo y con una última toallita, limpia cada pliegue de mis ingles, testículos y ano.
Baja mis piernas y desecha el pañal haciéndolo bolita con las toallitas dentro.
-Vamos a ponerte ropita para salir nene, hoy tenemos una comida con unos amigos de mami y papi.
Mientras me unta con crema toda la colita, me preocupo mucho, no puedo salir a la calle usando pañales con un chupete en la boca y siendo tratado como un infante. Aunque en la imagen que vi en el espejo, parezco un niño de no más de tres años, no sé si todo el mundo me verá así, y aunque esto es un sueño, no quiero enfrentarme a las burlas de la gente, aunque estas no sean reales.
Recuerdo otro de mis sueños recurrentes, el cual es parecido al típico sueño cliché de aparecer en calzones en el salón de clases y tener que pasar al frente a exponer. Tengo vagos recuerdos, pero unos eran que estaba en la calle, yendo como para la tienda a la que siempre voy, pero por alguna razón no tenia ni pantalones ni calzones, solo los zapatos y mi camiseta que no era especialmente larga y no me alcanzaba a cubrir absolutamente nada, cuando me daba cuenta de esto corría para ocultarme, pero no sabía a donde ir.
El aroma de la crema me relaja e inmediatamente me tranquilizo, dejo que papi siga cambiándome el pañal, e siento mucho mejor, completamente fresco y limpio.
Mientras mi padre me coloca un pañal nuevo debajo de las nalgas y lo ajusta bien sobre mi pancita, pienso en mi situación actual. Hasta hace unos minutos yo podía jurar que esto se trataba de un sueño, uno bastante vivido y lúcido, pero un sueño, al fin y al cabo, pero he intentado despertar y no puedo lograrlo, además que no es tan obvio que sea un sueño, pues yo sigo siendo el mismo, mi tamaño, mi complexión, mi peso, incluso mi incipiente vello púbico lleno de crema anti rozaduras y talco están aquí, todo es igual que en la vida real, pero por alguna razón mis padres creen que soy un bebé y me están tratando como tal.
No puedo hablar ni comunicarme de manera normal, pero entiendo todo lo que dicen, no entiendo que está pasando, o porque está pasándome esto, pero ya no me está gustando, es lindo ser mimado como un bebé, mis padres ahora me están prestando la misma atención que a Luca, pero no es eso lo que yo quería, literalmente es “la misma atención” como si fuera un bebé de uno o dos años.
Papá me pone una camiseta celeste y un overol de mezclilla, por lo menos se tapa completamente mi pañal, aunque el atuendo es sumamente infantil, es mejor solo un pañal al aire como estaba hace rato, me coloca un lazo sujeto con un broche a uno de los tirantes del overol y sin prevenirlo, el enorme chupete vuelve a mi boca. Dándome tranquilidad y haciendo que todo parezca mejor.
Bajamos a la sala nuevamente, por fin me dejan caminar, tomado de su mano, escalón por escalón, me pongo a pensar que si esto no es un sueño, entonces de donde están sacando mis padres todas estas cosas, el chupón enorme, los pañales con diseños infantiles pero que claramente no son de talla de bebé, el overol y hasta los tenis con velcros, todo parece como para un niño de 2 o 3 años pero a mi talla, no es que sea demasiado grande, en realidad soy de los más pequeños de mis salón, pero aun así, estos no son artículos que compras en el pasillo de bebés en el supermercado en lo absoluto.
Papá me sienta en el sillón de nuevo, me coloca el chupete en la boca que se me había caído pero quedó colgando de la cinta y me da una tablet, es exactamente igual a la mía, puedo jurar que es la misma, pero esta tiene una enorme funda de goma color azul con dos agarraderas a los lados, no tengo tiempo que perder y busco la aplicación de mesenger para intentar mandarle un mensaje a Marco y romper este sueño, él es muy listo y sabe mucho de estas cosas, siempre anda hablando de metafísica, realidades alternas y magia caos, nadie le entiende bien pero nos gusta escucharlo hablar porque se apasiona y sabe demasiado, si logro comunicarme con su versión de este sueño, seguro que podrá ayudarme.
Busco la aplicación de mesenger y no la encuentro, las aplicaciones que hay instaladas son juegos de preescolar que no conozco, lo único familiar que encuentro es youtube, pero la versión kids. No me doy por vencido, ahora lo que quiero hacer es intentar comunicarme con mi amigo para obtener respuestas, abro la tienda de aplicaciones para descargarme TikTok, Messenger, Facebook, Instagram o lo que sea para poder mandar algún mensaje.
Pero todo es inútil, la tablet tiene un control parental que no me permite instalar nada sin la contraseña, intento ponerla pero dice que es incorrecta, hago un par de intentos, pero la ventana sigue diciendo lo mismo, repentinamente unas manos me arrebatan la tablet, y sin prestarme mucha atención me la devuelven con una aplicación abierta, es un juego de acomodar figuras en sus siluetas, como rompecabezas, pero exageradamente sencillo, en otro momento me parecería insultante, pero se me hace demasiado interesante. Me la paso jugando, no sé cuánto tiempo, pero después de un rato me pongo a bostezar, no sé porque tengo sueño, normalmente me da sueño después de comer regresando de la escuela, pero ahora siento bastante sueño, como si fuera ya de noche. Mamá se percata de esto pues me toma en brazos y me lleva a la cuna en la que desperté esta mañana, mete sus dedos por mis ingles tentando el interior de mi pañal lo que me agarra de sorpresa y me paraliza por un momento, pero a ella le parece demasiado natural como cuando le revisa el pañal a Luca para ver si se ha mojado y termina poniéndome la cobija encima.

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