Este relato tiene contenido sexual explícito, lenguaje vulgar y contenido escatológico. No es apto para menores de edad. Si eres menor sal de este blog lo antes posible. Si eres mayor de edad, disfrútalo morboso.
Acababa de empezar la universidad y yo era virgen, más virgen que el aceite de oliva extra virgen.
Yo era gran consumidor de pornografía, de muchos géneros, estilos y calidades, me masturbaba unas tres o cuatro veces al día, (una al despertar, otra al regresar de la escuela y una o dos más para dormir bien, aunque a veces también solía darme una escapada al baño de la escuela si es que estaba muy caliente).
Durante las vacaciones para antes de entrar a la universidad, mi récord de pajas diarias ya había superado las seis, frustrado decidí que no sería virgen ni un minuto más y que entrando a la universidad, en el primer semestre, si o si tenía que coger o de lo contrario me ordenaría sacerdote.
Cambie mi actitud, cambie mi forma de vestir y hasta me bañaba todos los días y usaba perfume, el tratamiento contra el acné que había estado tomando por tres años durante el bachillerato por fin parecía estar surtiendo efecto y hasta creo que crecí un par de centímetros durante esas vacaciones.
Leí un libro sobre seducción (no recuerdo como se llamaba), y aprendí un par de cosas importantes; en primera, no me iba a ir por la chica más guapa, ni la más buena o la más popular, el objetivo eran las de perfil bajo, las que se ven muy tranquilas, no deben ser especialmente atractivas, aunque sí agradables, y según ese libro, son las más putonas.
Afortunadamente ninguno de mis antiguos compañeros había quedado en la universidad conmigo, por lo menos no en la misma carrera, así que nadie conocería mi pasado de perdedor pajero y bulleado.
Iniciaron las clases, pasaron algunas semanas y las tareas y la carga de estudio me estaban desviando de mi misión principal, había hecho ya un pequeño grupo de amigos bastante disparejo que se iba ajustando cada semana, ya le hablaba a algunas chicas pero no me había atrevido a nada, dos de ellas ya tenían novio y la otra se veía bastante cariñosa con uno de los chicos de mi círculo de amigos, el típico pandroso pero guapillo, él tenía carro, barba e iba al gym, y yo, un flaco, pobre y lampiño podía competir contra eso.
Hasta que una tarde, ya saliendo de la última clase, sin estar analizando ya el repertorio de mujeres disponibles, una chica nueva llegó a nuestro grupito, era prima de una de las de ahí, se veía bastante retraída, pero muy simpática. Como buen perdedor, urgido y acosador, la encontré en instagram y le seguí la pista un par de días para descubrir cómo podía acercarme a ella.
No quería ir con el papel de típico fuckboy, el libro dice que a ese perfil de chicas no le gusta ese tipo de hombres, quería ir por el lado más simpático e intelectual, pues la había visto leyendo un libro en varias ocasiones, aunque yo no solía leer libros, empecé a cargar un en la mano solo para parecer interesante.
Empecé a encontrármela por “casualidad” en diferentes lugares de la universidad, habíamos estado viéndonos un par de días y ella no se mostraba esquiva o cortante como todas las chicas con las que había intentado ligar en la prepa, así que tenía que dar el siguiente paso.
Le conté muy emocionado a uno de mis nuevos amigos que después de algunos días de haber estado platicando y conociéndola, le pediría a Nayeli que fuera mi novia, y él me respondió lo peor que alguien me podría haber dicho en ese momento:
-No mames we, ¿Nayeli la prima de Aurora?
-Si, ¿por? No me digas que tiene novio -Le pregunté decepcionado,
-No wey jaja,
– Menos mal, -respondí más relajado -¿entonces?
– Tiene novia.
Todo se derrumbó, dentro de mí, meses desperdiciados a lo tonto, iba a rendirme cuando recordé otro de los consejos del libro que decía algo así: “Cuando creas que todo está perdido, lanza la última bala, con mucha suerte puede dar en el blanco” y dio en el blanco. Aunque tal vez hubiera preferido haber fallado como de costumbre.
Hablé con Nayeli y le dije que después de haber convivido todo este tiempo, yo tenía la intención de intentar algo más con ella, pero que me había enterado que tenía novia y que no le gustaban los hombres, así que ya no iba a intentarlo más, pero que si en algún momento se le antojaba algo masculino en su vida, yo estaba dispuesto a coger, solo como amigos, ella se rio bastante y me dijo que lo iba a pensar.
No fue un no, la posibilidad ahí estaba y unas semanas después, cuando ya hasta me había olvidado de ese asunto y le estaba prestando más atención a los exámenes de final de semestre, me preguntó si quería ir después de la escuela a su departamento, con ella y su novia. Premio doble.
Yo estaba muerto de terror, era virgen y aunque había visto muchísimos videos porno de lesbianas y de tríos, no tenía nada de experiencia, me puse a buscar incluso tutoriales en internet de como tener sexo con dos mujeres lesbianas y hasta le pregunté a chatgpt pero me dijo que no podía responder esa pregunta porque iba en contra de sus códigos, para que tanta inteligencia artificial si van a estar de moralinos.
Compre un paquete de condones, esperando que fuera el primero que no se me iba a caducar sin abrir, esperaba con ansias cada día, me masturbaba pensando en todo lo que haríamos, hasta que por fin llegó el día.
Nayeli vivía cerca de la escuela, a solo dos estaciones de metro, podía llegar caminando, pero no quise gastar energías ni llegar sudado, me había tomado dos latas de bebida energética y un café, tal como lo recomendaba el libro, había pensado en llevar pastillas azules, pero mejor no, esas solo son para viejitos que no se les para, y a mí por supuesto que se me paraba. Mi mayor inseguridad era el tamaño, no sabía si la tenía grande, chica o promedio, pues mis referencias eran solo de actores porno que están bastante dotados, incluso de ellos copie el tener todo el asunto bien rasurado, según yo, y algunos de mis amigos vírgenes de la prepa, así se te ve más grande y a las mujeres les gusta más, quién sabe.
Llegué a la ubicación que me había mandado, subí las escaleras toqué la puerta con timidez, casi deseando que no hubiera nadie, pero inmediatamente me abrió Nayeli, en mi fantasía me iba a estar esperando con una lencería súper sexy, como en las porno, pero nada de eso, estaba con una camiseta normal y unos jeans normales, yo me sentía super sudado y con la cara caliente, pero no de cachondo, si no con calor en todo el cuerpo por los nervios.
No sabía qué hacer o qué decir, así que me limité a sentarme en el sillón y ver la tele que ya estaba prendida mientras ella quién sabe qué hacía en su recamara, pasaron como veinte minutos y yo estaba a punto de acobardarme y salir corriendo, no sabía si todo era una broma pues yo solo escuchaba que ella estaba en su recamara, pero no decía nada, solo se oia música a todo volumen.
A punto de tomar la decisión de emprender la retirada táctica (por no decir huir), se escuchó el timbre y Nayeli salió rápidamente de su habitación, completamente perfumada y maquillada, con vestido super lindo, estaba más radiante que nunca. Ignorando por completo mi presencia se dirigió a la puerta, la abrió y dejó pasar a una chica de lo más diferente a ella, era alta y se veía fornida, claramente físicamente superior a mí, ella de seguro si iba al gym, y además era mucho más guapa que Nayeli.
Ambas se besaron haciendo como si yo no estuviera ahí, lo que me provocó una erección tremenda que no pude ocultar debajo de mi pantalón deportivo. La mayor se dio cuenta de esto inmediatamente.
-¿Pero qué tenemos aquí? ¿Él es el pequeño travieso del que me habías hablado amor? -Dijo mientras con una mano me agarraba el pene por encima de la ropa y con la otra me daba un fuerte pellizco en la mejilla como las abuelas hacen con los niños pequeños.
Yo sentía que en ese momento iba a eyacular, pero logré contenerme, el libro decía que si pensabas en otra cosa o pujabas fuerte, podrías retardar una eyaculación, pero creo que tantos años de masturbación no me ayudaban en nada con ese tema.
Nayeli se sentó cerca de mí, casi encima de mi pierna, yo me sentí invadido, pero no podía acobardarme ya, era mi sueño, el destino había premiado mi paciencia, no con una, si no con dos chicas, y no eran esas gordas granosas con las que los tipos como yo tenemos que conformarnos, estas chicas eran guapas, y eran dos.
Lo único que pensé en hacer fue en seguir con esto, todo o nada, no quería hacer nada que las fuera a ofender, pero tampoco algo que me hiciera ver como un virgen ridículo, una de ellas ya tenía su mano prendida de mi pene, así que técnicamente ella había dado el primer paso, puse una de mis manos sobre uno de sus senos, pero rápidamente me la retiró, no ofendida, más bien serena.
-No bebé, aún no es hora de la comida, primero tenemos que prepararte.
No sabía a qué se refería, pero no me importaba, porque Nayeli empezó a quitarme los zapatos y las calcetas, después entre las dos me quitaron la camiseta y de un jalón, la mayor me quito el pantalón que se fue con todo y mi ropa interior dentro.
-Pero si este nene es un verdadero bebito mira que no tiene nada de pelito ahí abajo. -Dijo la mayor apretándome de nuevo una mejilla y acariciando con suavidad mis huevos.
Yo me había preparado para la ocasión, estaba recién bañado y rasurado, además que soy bastante lampiño, casi ni me sale pelo ni en las axilas ni el abdomen. Según las porno esto es super atractivo, pero ahora me estaba dejando como un niño pequeño que aún no ha entrado a la pubertad.
No estaba entendiendo mucho su juego, la mayor me hablaba con cariño y se refería a mi como “bebé” no me molestaba realmente, pero mi papel quería que fuera el del macho alfa que coge con dos mujeres en los videos porno, no al revés.
Me jalaron de los brazos las dos y me llevaron a la recamara de dónde había salido Nayeli, ahí había muchas cosas extendidas sobre un pequeño sillón, las cuales fui descubriendo poco a poco.
Lo primero que hicieron fue ponerme boca abajo en la cama, Nayeli se puso encima de mí, mientras la otra chica me colocaba una especie de guantes como de cocina, bastante acolchados, pero con unas correas en la muñeca que apretó fuertemente, después me voltearon boca arriba y me colocaron un chupete enorme en la boca, como si fuera un chupón de bebé pero mucho más grande, la tetina cubría completamente mi boca, este estaba sujeto a una correa que pasaron alrededor de mi cabeza, era como una de esas mordazas que usan en BDSM, pero en lugar de una pelota roja era un chupón color morado.
Yo estaba super excitado pero desconcertado al mismo tiempo. En los videos porno que solía ver normalmente era el hombre el que dominaba, incluso si se trataba de un trío, él podía dominar a las dos mujeres y darles lo que quisiera, pero esto estaba siendo diferente, aunque bastante excitante.
Nayeli se sentó en mi rostro y yo me sentía en la gloria, debajo de ese vestido no se había puesto nada de ropa interior, aunque con el chupete que traía en la boca me era muy difícil respirar y sentía que me asfixiaba por momentos, pero ese culo lo valía completamente, todo era alegría cuando empiezo a sentir que la segunda chica empieza a embarrarme como crema en el pene y testículos, pensé que estaba a punto de hacerme una buena masturbada cuando me levantó ambas piernas y me empezó a untar de vaselina también las nalgas y ano, yo tenía miedo de que me fuera a meter el dedo por ahí o algo peor, por lo que intente zafarme pero me tenían bien sujeto, el miedo y forcejeo hicieron que la erección se me bajara por completo.
Yo seguía con las nalgas de Nayeli en la cara y no me podía liberar, escuche un sonido medio plasticoso y la chica me bajo los tobillos de nuevo a la cama, yo estaba muy aliviado, pues pensé que ya me iba a tocar por el chiquito, pero no fue así, en cambio sentí que mis nalgas quedaron sobre un cojín esponjoso, pensé que era una almohada o algo así, pero muy pronto me di cuenta de lo que era, la chica me separó las piernas y eso acolchado que estaba solo bajo mis nalgas estaba ahora también encima de mi pene, cubriéndolo por completo y cuando Nayeli se levantó de mi cara, yo estaba vestido solo con un enorme y abultado pañal.
No parecía un pañal para adultos común, yo había visto pañales para adultos antes pues mi madre es enfermera y muchas veces me tocó ir al hospital donde trabajaba, este no era solo blanco, tenía el dibujo de un cocodrilo con números y letras, tal cual un pañal para bebés, pero tamaño adulto, además que era mucho más grueso, como si trajera dos o tres pañales puestos al mismo tiempo.
Nayeli se colocó ahora sobre mi pecho, viéndome de frente y me dio un beso en la nariz.
-¿El bebito se va a portar bien con sus mamis verdad? -Me dijo Nayeli con un tono infantil que me había bajado completamente la erección que traía.
Vi como la mayor se empezaba a sacar una de sus enormes tetas del vestido, y las tetas son mi debilidad, sabía que si les seguía el juego iba a obtener lo que quería, solo era cuestión de jugar mis cartas de la manera correcta.
Asentí con la cabeza y entonces Nayeli se levantó de encima de mí y me llevó de la mano al sillón en donde la mayor me estaba esperando con la teta de fuera y los brazos extendidos.
Me coloqué en su regazo y caí en cuenta que con la mordaza que traía no iba a poder chupar ningún pezón, intenté desabrocharlo de la parte de atrás pero los gruesos guantes que me habían puesto desde el principio me lo hacían imposible.
-Calma nene, sé que tienes hambre, ¿deja que mami te quite tu chuponcito si?
Solté la correa y dejé que la chica lo desabrochara. En cuanto tuve la boca libre me fui directo al pezón a succionarlo como becerro hambriento, Nayeli se reía mientras la mayor me daba palmadas en mi acolchado trasero.
-Este bebito traía mucha hambre, pero creo que con la lechita de mami no se va a llenar mi niño, amor ve a prepararle su papillita y un biberón que ya es su hora de comer.
Yo estaba en la gloria, esos pechos tan deliciosos estaban a mi disposición, olían muy rico y yo tenía una erección tan fuerte que sentía que mi verga atravesaría mi pañal, intente masturbarme pero con los guantes me fue imposible, así que solo alcance a frotarme el frente del pañal pero con las gruesas capas de relleno de este y los acolchados guantes no sentía casi nada.
-Ahh no, eso no bebé, esas cosas no se hacen chamaquito, te has ganado un castigo.
Arrancó su pezón de mis labios y con gran habilidad y fuerza me coloco con el pecho sobre sus piernas y mi trasero hacia el techo, mis piernas las atrapo entre las suyas y me bajo el pañal dejándome el culo desnudo al aire. No me dio tiempo ni de reaccionar cuando sentí una pesada mano estrellándose sobre mi nalga derecha, el impacto no me dolió de inmediato, pero segundos después un ardor invadió toda mi piel desde las nalgas hasta los muslos, su mano seguía azotando y el efecto retardado del ardor subía más y más, yo solo alcancé a gritar con cada golpe, pero, así como había dolor, también extrañamente me sentía más y más excitado.
-Ahora dile a mami que serás un niño bueno -Me decía con su boca tan cerca de mi oído que podía sentir su respiración en mi cabeza y hasta la humedad de su aliento en mi oreja.
-Seré niño bueno -Le dije en una mezcla de confusión, dolor y excitación.
Me levantó de esa posición y me llevaron directamente a la mesa, Nayeli me amarró manos y pies a la silla y después me colocó un babero plástico con dibujos de Mickey Mouse.
En el plato frente a mí había una papilla anaranjada que olía raro, vi un par de frascos de comida para bebé a un lado en la barra de la cocina, alcance a ver que era de zanahoria con chícharos y pollo.
Con una cuchara plástica Nayeli me empezó a alimentar, el sabor no era del todo malo, sabía a un guisado, pero con nada de sal, el principio rechazaba la comida, pero pronto me distraje con el hermoso escote que le daba aquel vestido, no dejaba casi nada a la imaginación, y otra vez mi pene empezó a disfrutar de lo que estaba sucediendo, terminé el plato de papilla con más comida en mi rostro y en el babero que en mi estómago, incluso algo había caído sobre mis pañales. Después de limpiarme la boca con el mismo babero que traía alrededor del cuello, Nayeli me empezó a alimentar con un biberón que tenía leche caliente, pero la leche tenía un sabor extraño, después vi el bote de fórmula para bebés en la cocina, esa leche sabía más como a puré de papa que a leche.
Ya me quería ir de ahí, mi intención era el coito, pero claramente eso no iba a suceder y menos con la gruesa capa de algodón y plástico que aprisionaba a mi pene, intenté forcejear para salirme de la silla, pero los amarres estaban muy fuertes, las chicas lo notaron y me pusieron la mordaza-chupón antes de que se me ocurriera gritar y alertar a los vecinos de mi cuasi secuestro.
-Calma bebé, ¿ahorita mami te da más tetita sí?
Me detuve, definitivamente quería más de sus tetas, pero por lo menos, si no iba a coronar, quería poder masturbarme mientras chupaba esos ricos pezones, pero con los guantes y el grueso pañal no podía hacerlo.
Nayeli me desamarro las correas mientras yo miraba embobado a la otra chica sacarse ambos pechos del vestido, me llevó de nuevo al sillón en donde me volví a pensar de un pezón como cachorro mientras con el guante acariciaba el otro.
Todo era felicidad hasta que empecé a sentir unas ganas incontrolables de defecar, la chica de seguro se dio cuenta, pues inmediatamente empezó a hacerme cosquillas en el abdomen, yo intente quitarme pero Nayeli se le unió y en un par de segundos ya había perdido la dignidad que tal vez aun me quedaba pese a estar vistiendo solamente con un pañal y un babero manchado de papilla de zanahoria rodeándome el cuello, se me había escapado un buen mojón dentro de pañal y un gran chorro de orina también, casi sin poder controlarlo, como un auténtico bebé. Estoy seguro de que le pusieron algo a la papilla o a la leche.
-Uy pero qué niño más apestosito, y pensar que se creía todo un hombre en la escuela- Dijo Nayeli palmeando el trasero de mi pañal.
-Vamos a jugar un poquito antes del cambio cielo -Dijo la mayor mientras me tomaba de las axilas y me sentaba sobre su rodilla, con una pierna de cada lado, empezó a moverla de arriba abajo, como en el juego del caballito con los niños pequeños, yo estaba asqueado, sintiendo como toda la mierda se embarraba en mi trasero, esparciéndose pegajosa cada que azotaba mi nalga en su rodilla, con la cálida y viscosa sensación de la mierda tocando mis testículos y mi ano, que por alguna razón, hizo que se me parara el pene de nuevo.
-Mucho juego con el bebé, pero ahora le toca a mami jugar también, -Dijo Nayeli mientras besaba apasionadamente a su novia.
Me llevaron de nuevo a la silla y me amarraron con las correas y con la mordaza chupete de nuevo, se desnudaron y empezaron a coger frente a mí, se estaban haciendo de todo, primero el mismo juego del caballito, después hubo dedos, lengua y más, no se parecía mucho en lo que yo solía ver en el porno de lesbianas, esto era la vida real y estaba tan excitado que me vine sin siquiera tocarme el pene, fue una sensación extraordinaria, no sé si fue solo el verlas o el estar ahí atrapado, con un chupete en la boca, amordazado, correas en mis brazos y piernas y el olor a mierda se hacía cada vez más intenso.
Después de un largo rato de disfrute y gemidos para ambas chicas, por suerte se acordaron de mí, seguro fue por el olor de mi pañal.
-Vamos a darle un baño a este niño antes de que se roce su colita -Dijo Nayeli mientras me desamarraba las correas de las muñecas y tobillos.
Me llevaron de la mano hasta el baño en donde la mayor ya había preparado la tina con agua tibia y espuma, el olor era intenso pero agradable, olía fresco y limpio, nunca antes había tenido un baño de burbujas en toda mi vida, pusieron una jerga en el suelo y me acostaron, la mayor se puso unos guantes de látex y empezó a despegar las cintas del pañal sobre mi abdomen, el ver cómo se colocaba los guantes y sentirme tan vulnerable, con un pañal sucio y mojado entre mis piernas mi pene se volvió a poner duro.
Vaya, ¿tenemos a un nene travieso por aquí verdad? -Dijo mientras sostenía mi pene con una mano y limpiaba toda la mierda de mis testículos con una toallita húmeda y fría.
Siguió pasando toallita tras toallita por mis huevos, mi ano, ingles y nalgas, limpiando toda la mierda que había embarrado en su juego del caballito, cuando estuvo satisfecha con su trabajo de limpieza me ayudaron a levantarme del suelo y me metieron a la tina.
Nayeli comenzó a enjabonarme todo, y cuando llego a la parte de mi pene comenzó a masturbarme, debajo del agua la sensación era muy extraña pero realmente placentera, yo estaba extasiado, su mano se movía con suavidad pero firmeza, subía y bajaba mientras yo solo gemía, estuve a punto de venirme cuando ella paró de repente y la mayor me sacó del agua.
Me envolvió con una toalla y me sentó en la taza del baño, después ambas terminaron de quitarse la poca ropa que traían encima y se metieron a la regadera.
-Espera qui bebé en lo que tus mamis se bañan también -Dijo la mayor.
Dejaron ir toda el agua jabonosa en la que yo había estado a punto de venirme y abrieron la regadera, la cortina de baño era transparente así que yo podía ver absolutamente todo, como se bañaban una a la otra, seguía muy excitado por lo que procedí a masturbarme aprovechando que ya no tenía esos gruesos guantes de cocina ni el estúpido pañal con el cocodrilo entre mis piernas, no pasó casi nada de tiempo y eyaculé, pues Nayeli me había dejado bien prendido mientras me bañaba.
El baño se llenó de vapor y un fresco aroma a jabón, ambas chicas se pusieron una bata y me llevaron envuelto en la toalla a la cama.
Nayeli empezó a frotarme el cabello con la toalla, mientras que la mayor llevaba un bote de talco y uno de vaselina a la cama.
-Parece que el bebé tiene un poco de fiebre, vamos a tener que checarle la temperatura -dijo la mayor mientras agitaba un termómetro de mercurio.
Sin siquiera preverlo lo untó con un poco de vaselina y me lo metió por el culo mientras Nayeli me levantaba ambas piernas, la sensación fue extraña, pero nuevamente me provocó una erección.
-No te lo saques bebé, hasta que mami diga, mientras te haré sentir mejor -dijo la mayor mientras se acercaba a mi pene completamente erecto y lo empezó a chupar.
Puso sus nalgas en mi rostro y su cabeza en mi pelvis, yo solo podía sentir su húmeda boca babeando mi pene de arriba a abajo, masturbándolo con su boca, manos y senos, por la excitación no sentí cuando Nayeli sacó el termómetro de mi ano y metió sus dedos, primero uno y después otro, con tal maestría que me vine inmediatamente en el rostro de la chica.
Fue mi tercera corrida de la tarde, que buenos tiempos en donde podía aguantar eso y más, después de limpiar todo el desastre con toallitas húmedas, ellas se vistieron y a mí me pusieron de nuevo en pañales con un montón de talco, pero esta vez me pusieron el resto de la ropa con la que había llegado a excepción de mis boxers que ya no recuperé.
-Ya llegó tu taxi bebé, me dijo la mayor llevándome a la puerta y despidiéndome con una fuerte nalgada que levantó una nube de polvo blanco de mi acolchado trasero.

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