Era una linda mañana de domingo, mi único día libre de la semana, aunque mi trabajo es de lunes a viernes, los sábados voy a la escuela, así que los domingos son mis días más calmados, aunque en realidad los uso para hacer las compras y cocinar la comida de la semana.
Ese día, mi plan matutino era ir al centro a buscar librerías de libros usados y cazar algunas cosas interesantes, también quería visitar librerías normales o cualquier lugar de libros interesante que se cruzara por mi camino. Revisé en Google maps los resultados que salieran con librería o biblioteca y más algunas que ya había visto por los lugares que frecuento, me hice una ruta, al ser domingo algunos lugares no abrían o cerraban muy temprano, pero eso ultimo no sería impedimento pues yo estaba saliendo a las nueve y media de la mañana.
Como siempre que salgo a dar una vuelta al centro, tengo que regresarme de repente porque me dan ganas de hacer pipí después de un rato, aproveche y me puse un pañal para variar y evitar interrumpir la misión, quien diría que esa decisión fue justo la que terminó de manera anticipada la encomienda.
En ese momento tenía un pañal ABDL y medio paquete de pañal-calzón de farmacia, la marca es buena, pero eran los más delgaditos, pues cuando los fui a comprar estaban de promoción y decidí probarlos. Los pañales ABDL son bastante abultados y no me gusta salir a la calle con ellos, y los de farmacia habían estado aguantando bien los días que los había probado usando por casa, así que me puse mi calzón-pañal, debajo de mi short y salí en busca de buenos libros.
Como supondrán, soy un gran fan de la literatura, me gusta mucho la novela de aventuras, cuentos de viajes o historias de suspenso y misterio, aunque también suelo leer ensayos y libros de no ficción de manera regular. La mayoría de lo que he leído en los últimos cuatro o cinco años ha sido en formato digital, pues desde que me compre mi primer kindle y descubrí el bot de telegram para descargar libros gratis mis visitas a la biblioteca disminuyeron y mi gasto en libros también, aunque la verdad es que no solía comprar mucho libros pues en esos momentos no tenía suficientes ingresos para permitirme comprar tantos libros como quería, por eso el kindle fue una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida.
En los años recientes, me fui volviendo muy fan de los libros álbum y libro ilustrado en general, y esos son los que he estado comprando en su versión física, pues un libro álbum o un libro ilustrado no se disfruta de la misma manera que un libro digital, no solo por la calidad de las imágenes si no en sí por todo el concepto de libro objeto que también es algo que me encanta, pero bueno, ya nos estamos desviando mucho del tema, regresemos a los pañales.
Salí a la calle, con mi discreto pañal por debajo de mis shorts grises, caminando bajo el suave sol matutino, mi primera parada fue una pequeña librería en la que fui directo al estante de libros infantiles y empecé a pasar uno por uno los lomos de los libros, que en su mayoría eran de encuadernado de pasta dura y, a diferencia de los libros tradicionales, estos libros tienen cada uno su propio grosor y tamaño, haciendo que el contenido de los estantes se vea muy diverso. Después de pasar varios libros (bastante malos la mayoría) me decidí por uno algo peculiar; un libro álbum de pasta dura y gran tamaño, de un poema de Walt Whitman llamado “El astrónomo”, aunque no había leído para ese momento nada de Walt Whitman, sabía de su existencia y además de la existencia de ese poema en específico gracias a la serie “Breaking Bad” que vi en mis años de universidad y que empecé a repetir este año. En la serie hay una escena en donde ese poema es escrito por uno de los personajes en alguna nota al margen de su bitácora de laboratorio, tiene especial relevancia porque es uno de los primeros indicios que llevan a uno de los investigadores a descubrir al esquivo fabricante de meta, no spoileo más (aunque la serie ya lleva algunos años y muchos memes) pero la recomiendo ampliamente, la serie y el poema también.
El libro, algo delgado pero grande y con pasta dura me costó solo cuatro dólares y estaba en buen estado, no tenía mas que las puntas ligeramente maltratadas, algo común en ese tipo de encuadernación, incluso para libros nuevos de librería, salí muy contento de la tienda y seguí mi camino a la siguiente parada.
Al llegar a la próxima librería, no hallé nada interesante, así que tracé ruta a una librería que no había visto antes, pero me salía en el mapa (las dos primeras ya las había visto de camino al trabajo, pero nunca había entrado), para ese momento me empezó a andar de la pipí, y como siempre le hago cuando traigo pañal, no me aguanté las ganas ni un minuto y dejé salir todo disimuladamente, lo saqué poco a poco, chorrito a chorrito, sintiendo como el tibio líquido va mojando el acolchado relleno entre mis piernas. Cualquiera que usa pañales de farmacia sabe lo peligroso que es dejar salir la pipí de manera rápida, además que esa versión de los pañales es la más básica y delgada, seguramente diseñada solo para personas con fugas ocasionales, no para incontinencia completa, terminé de vaciar lo que había en mi vejiga sin ningún sobresalto y continué con el camino.
Después de caminar algunas cuadras más, llegué a mi siguiente parada, pero me topé con que la librería aún no abría, lo haría hasta dentro de unos cuarenta minutos, así que, para hacer tiempo decidí seguir caminando para explorar un poco más las calles del centro a ver que me encontraba.
Caminando y caminando no me incomodaba el pañal, pues estos son muy cómodos para andar por ahí, a diferencia de los que son de cintas, los pañales tipo calzón están diseñados para el movimiento. Llegué a una avenida a la que no había ido antes y encontré un local de comics y manga, entré para ver si veía algún comic o manga que me llamara la atención (y que no estuviera caro), al cruzar la puerta el local estaba casi vacío, había más empleados que clientes dentro, algo entendible pues era un domingo por la mañana, empecé a repasar las estanterías para ver si había algo que me llamara la atención, tanto por el diseño, título y sobre todo precio y fue cuando volví a sentir ganas de orinar, sé que hay algunas personas que podrían pensar que nadie puede orinar dos veces seguidas en tan poco tiempo, pero si eres como yo, que bebe mucha agua en el día (alrededor de tres litros o más) sabrás que estos es completamente normal, y más si no estás aguantando las ganas y sueltas la vejiga en cuanto te avisa que tiene un poquito de pis ahí almacenada. Así que, mientras revisaba unos comics de spiderman, deje salir otro buen chorro de pipí dentro del pañal, nuevamente con cuidado de irlo sacando en pequeños chorritos, mientras el tibio líquido se fue absorbiendo por el acolchado de mi ropa interior, en cuanto terminé y sin nada que me llamara la atención, salí del local.
Ya había pasado suficiente tiempo, así que me puse a desandar el camino y regresar a la librería que había encontrado cerrada, seguí caminado por la avenida y nuevamente me entraron ganas de orinar, y nuevamente podrás pensar que nadie puede orinar tantas veces seguidas, pero la cosa es que las descargas anteriores habían sido relativamente pequeñas, además que antes de salir de casa había bebido bastante agua. Normalmente si tengo que salir de casa trato de vaciarme antes y además no tomar agua un rato antes, para que no me ande pipí en el camino, pero como esta vez traía pañal, no me preocupe por tomar esas precauciones. Todo estaba yendo relativamente bien, hasta que empezó a ir relativamente mal.
Me detuve discretamente para dejar salir lo que considere el último chorro que soportaría ese pañal, pues aunque son buenos pañales, esa versión no puede sostener tanta pipí, el líquido empezó a salir poco a poco, y en ese momento empecé a sentir un chorrito que escurría por mi pierna izquierda y bajaba por la pantorrilla hasta llegar a mi calcetín, el segundo mayor temor de cualquiera que usa pañales en público: mi pañal se estaba escurriendo.
No sabía que hacer, había gente en la calle que podía verme, no sabía que tan evidente seria el accidente a través de mi ropa, estaba usando un short holgado color gris oscuro, algo bastante ventajoso para una situación así, pero no lo suficiente para ocultar todo, observe la parte de enfrente de la prenda y no había rastro de humedad, me tranquilicé un poco, probablemente solo se estaba fugando un poco por la entrepierna y no había alcanzado a humedecer la ropa, entonces me toque la parte trasera para asegurarme que solo se tratara de un pequeño chorrito que no alcanzo a absorberse en el pañal con suficiente rapidez, pero el dorso de mi mano sitió una clara humedad en mi trasero, sería evidente para todas las personas que me había hecho pipi.
Cuando pasan estas cosas solemos creer que todas las miradas están en nosotros y que todos saben lo que acaba de suceder, pero la realidad es que posiblemente esto no sea así, las personas no van por ahí viendo si alguien tiene mojada la opa, y lo más probable es que si ven a un adulto con una mancha de humedad en el trasero, es que piensen que se sentó en un lugar que estaba mojado antes que pensar que su pañal se escurrió. Yo no sabía qué hacer en ese momento, así que lo único que alcanzó a maquinar mi cabeza fue echarme a correr a mi casa, no estaba tan cerca, seguramente eran unos dos y medio o tres kilómetros de camino, corrí y corrí, sosteniendo el libro que recién había comprado detrás de mí, a modo que se taparan mis nalgas recién meadas, después de un rato en el que ya no pude correr más, me metí por una calle que estaba menos transitada que la avenida principal, y en espejo de un auto estacionado eche un vistazo a mis shorts, aunque si había una mancha de humedad, la verdad es que esta era bastante discreta. Aun así, no quise arriesgarme y seguí trotando hacia mi casa y en ese momento fue cuando sentí algo que nunca, en mis más de quince años como entusiasta de los pañales había sentido: me estaba rozando.

Es muy común escuchar de las rozaduras de pañal y las cremas anti-rozaduras en los niños, pero a mí nunca me había pasado algo así. Pero fue la humedad del pañal en la zona de mi entrepierna izquierda, y el frote repetido y rápido de mi carrera, lo que irritó mi piel y me hice mi primera rozadura de pañal, que si bien, a simple vista no parece algo tan grave, solo un enrojecimiento cerca de la ingle, la verdad es que es mucho más incomoda de lo que se imaginan.
Llegué a mi casa sano y salvo, la lesión me empezaba a molestar, me quité el pañal y frente al espejo me revise, no se veía más que una pequeña mancha roja, casi imperceptible, así que me limpie bien con una toallita húmeda y me puse vaselina para bebé, que es lo que suelo usar sobre la piel antes de ponerme el pañal, decidí estar así sin pañales por un rato para que la piel se recuperara, pero conforme pasaban las horas, la rozadura solo se ponía peor.
No puedo describir la sensación de una rozadura de pañal, pero es algo muy doloroso, me ardía la piel como nunca me había ardido, era un ardor agudo, como si tuviera una cortada o una quemadura en la zona, la superficie se sentía también extraña, como rugosa y áspera, me volví a poner vaselina, pero no parecía estar funcionando. Volví a revisarme la lesión con ayuda del espejo y esta se veía más grande, no estaba llorando, pero ganas no me faltaban.

Cuando oscureció un poco fui a la farmacia y compré una crema para rozaduras, me bañé y me puse la crema, aunque no aliviaba como tal el dolor si me sentí un poco mejor que con la vaselina, me puse mi ropa interior normal y así me dormí.
Los tres o cuatro días siguiente me seguí poniendo la crema para rozaduras varias veces al día, obvio no me puse pañal y trataba de andar solo con ropa interior por la casa para evitar el rozamiento con la ropa, cada día iba disminuyendo el ardor, aún no puedo creer que me haya durado tanto tiempo la lesión.
Aprendí que las rozaduras son algo serio, a no salir de casa con un pañal tan delgadito y a tener siempre crema anti-rozaduras en la pañalera. Al final solo pude comprar el libro de Walt Whitman y aún, un par de meses después, no he visitado esa librería que estaba cerrada.
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